domingo, 5 de julio de 2015

Hoy es NO



Sienta muy bien cuando dices NO después de estar un largo tiempo reprimiéndolo dentro de uno mismo:


-No quiero jugar a tu juego.


-No pienso como tú, pero te respeto.


-No, no voy a hacer eso porque es lo que tú quieres, no lo que quiero yo.


-No, no voy a vivir tu vida, voy a vivir la mía. 


-No, es mi batalla, y no quiero batallas contigo.


-No, quiero ir sola.


-No, no necesito que hagas las cosas por mí.


-No, no voy a seguir el rebaño.


-No, voy a seguir fiel a mí.


-No, no me integraré siendo falsa.


-No, no fingiré que me importa.


-No, no lo haré por compromiso.


-No, no quiero que me bajes la luna.


Cuesta tanto decir un NO como aceptarlo. Pero necesitamos hacerlo para no destruirnos a nosotros mismos. Necesitamos buscar nuestro equilibrio.


No todas las batallas se ganan ni se pierden. Es el momento de decir que NO a ciertas cosas y avanzar en  nuestros caminos.




7 comentarios:

  1. Tienes mucha razón amiga Mar. Decir sí es fácil, pero decir no, sienta las bases para decir sí con propiedad. Un abrazo!!!

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    1. Muchas gracias amigo =) Cuanta razón tienes! Un abrazo y feliz semana

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    2. Pero mi querida tampoco seamos la señora NO. Un SÏ puede llenar de sol un día y... muchos más.

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  2. Pues sí a este no. Un "no" que tiene que ver mucho con la tolerancia.

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  3. También se debe a que el "no" tiene una connotación negativa, valga la redundancia. Por decir "no" puedes quedar mal parado en ciertas circunstancias, aun por el mero hecho de que quieras expresar tu desacuerdo sin llegar a ser cretino. Y esto lo hablo en el ámbito social porque decir "no" a ciertas cosas ya te tachan de "bicho raro".

    ¿Qué tiene que ver esto? Mucho. Porque si en el ambiente en que nos movemos adquirimos la naturalidad de decir "sí" tanto como respirar, fuera de ese ambiente, en el nuestro, no podremos decir que "no" y lo vamos a reprimir.

    El "no" de uno marca la individualidad, porque a fin de cuentas somos individuos que conviven en una sociedad, pero eso no significa que tengamos que ser condescendientes con el otro o soltar el "sí" como quien lanza una piedra. Tampoco estar en sociedad es sinónimo de ser iguales.

    Hay que tener amor propio para decir que no, con fundamento naturalmente. Eso, aunque no lo parezca, marca a un individuo y lo hace único hasta cierto punto. Entonces el no pierde esa connotación negativa.

    Buen texto. ¡Saludos!

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    1. Tienes razón Nahuel, a veces por decir “no” te catalogan de “bicho raro”, pero como bien dices después tener amor propio para decir no. Estamos acostumbrados, por desgracia a que decir no es algo malo, pero tiene tanto de positivo, para con uno mismo y para con los demás.

      Muchas gracias por comentar y reflexionar conmigo.

      Perdona la tardanza, aún me hago a esto del blog =)

      ¡Un abrazo!

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